Fernando Díaz llegó a Concepción y lo convirtió en una maquinita
¿Qué le cambia a un equipo cuando llega un entrenador nuevo? Casi siempre la respuesta es "todo y nada": el plantel es casi el mismo, pero el remezón anímico y el acomodo de piezas pueden tener resultados increíbles. Concepción es el caso de esta temporada que mejor ilustra eso. Hasta la fecha 14, la diferencia de gol del equipo (goles anotados menos recibidos) era -10, el segundo peor registro de las 16 escuadras de Primera A, solo por delante de Cobresal. Desde la fecha 15, con Fernando Díaz al mando, esa diferencia se dio vuelta por completo: +9 en lo que va de la segunda rueda. No es que el plantel se haya renovado. Y más allá de que mejoró la eficiencia de cara al gol, lo que de verdad cambió es que el equipo se volvió una fortaleza: terminó siendo el menos batido de toda la segunda rueda.
Los números, uno al lado del otro. En las 14 fechas de la primera rueda, Concepción anotó 11 goles (0,79 por fecha) y recibió 21 (1,50 por fecha). En los 9 partidos que ha disputado desde el cambio de ciclo (todavía tiene uno pendiente en el calendario), la cosa se invirtió: 14 goles anotados y solo 5 recibidos. La tasa por partido cuenta la misma historia: pasó de 0,79 a 1,56 goles anotados, y de 1,50 a 0,56 recibidos. Casi duplicó su ataque y bajó a poco más de un tercio lo que concede.
Y no es que esté regalado por la varita de la suerte. El equipo generó 14,08 goles esperados (xG) en esos 9 partidos, casi calcado a los 14 que convirtió: no está sobrerrindiendo en la definición, simplemente está generando más y metiendo lo que genera. Del otro lado, el arco recibió 5 goles contra un xG en contra de 7,70, es decir, la defensa (o el arquero) está evitando goles que el modelo esperaba que entraran, no solo maquillando el resultado con suerte.
Lo que más salta del gráfico es que la defensa no tuvo un pico aislado y después se relajó: de las 9 fechas, en 5 no recibió nada, y en ninguna de las otras 4 le convirtieron más de 2. El ataque, en cambio, sí tuvo un arranque más caliente que el resto: entre F15 y F19 metió 11 de los 14 goles del semestre, y se enfrió después. Es una asimetría real, no algo que uno pueda explicar solo mirando el promedio.
¿Y qué hay detrás de la parte defensiva? Ahí está el cambio más nítido de todos: Concepción dejó de rotar arquero. En la primera rueda, César Dutra y Nicolás Araya se habían repartido el arco casi a la mitad, 7 partidos cada uno. Desde la fecha 16, Dutra no volvió a sumar un minuto. Araya se quedó con los 9 partidos completos que le quedaban a la segunda rueda: recibió 5 goles en 36 remates que le llegaron (86,1% de atajadas), dejó 5 vallas invictas y evitó 2,70 goles por sobre lo que el modelo esperaba que recibiera (0,76 de xG en contra por 90 minutos, contra 0,50 de goles recibidos reales). No es una racha de rebotes felices: es una decisión de banco que se sostuvo nueve fechas seguidas y coincidió, punto por punto, con el quiebre en los números del equipo.
Por línea, el cambio no fue solo defensivo. Separando el aporte ofensivo (goles más asistencias) por 90 minutos por grupo de posición, y comparando la primera rueda contra la segunda para que sea una comparación justa:
El salto más grande fue en las posiciones que antes casi no aportaban nada ofensivo: los extremos pasaron de 0 a 0,77 goles+asistencias por 90 minutos, y los mediocampistas centrales de 0 a 0,65. Los defensores centrales subieron menos en términos relativos (de 0,03 a 0,15 por 90), pero en términos absolutos su aporte sigue siendo llamativo: 3 goles entre los 3 en apenas 9 partidos no es poca cosa para una línea de fondo, casi seguro de pelota parada. La única línea que bajó fue la de los volantes de marca (de 0,10 a 0,06 por 90), coherente con un rol pensado para defender, no para atacar. Y los centrales no subieron su aporte ofensivo a costa de descuidar lo suyo: Norman Rodríguez (el que metió los 3 goles) pasó de 12,6 a 17,0 acciones defensivas más intercepciones por 90 minutos, y Fausto Grillo de 14,9 a 17,6. El lateral Ariel Cáceres tuvo una subida parecida en lo suyo, de 11,5 a 18,8 por 90.
A nivel individual, hay tres nombres que resumen bien el salto. Joaquín Larrivey, el delantero de 42 años del plantel (sí, 42), pasó de aportar 0,39 goles más asistencias por 90 minutos en la primera rueda a 0,76 en la segunda (3 goles y 1 asistencia en 472 minutos). Jorge Henríquez, volante de 32 años que hasta la fecha 14 era más bien un jugador de acompañamiento (0,12 g+a/90), se transformó en generador de juego: 0,66 g+a/90, con 2 goles y 3 asistencias en 677 minutos. Y el ya mencionado Norman Rodríguez, que en 14 fechas de primera rueda no había anotado nada, lleva 3 goles en la segunda. Hay un cuarto nombre que hay que mirar con más cautela: Aldrix Jara, volante ofensivo de 25 años, tiene la tasa más alta de todo el plantel (1,24 g+a/90), pero sobre apenas 145 minutos y 2 goles, una muestra demasiado chica para saber si es una racha o algo que se sostiene.
El plantel, además, no quedó exactamente igual. Dos incorporaciones llegaron justo cuando arrancaba este ciclo, en la fecha 16: Joaquín Montecinos, de 30 años, que venía de Deportes Limache y ya acumula 1.132 minutos, 2 goles y 2 asistencias con la camiseta de Concepción, y Cristian Riquelme, lateral de 22 años que llegó desde Colo Colo y suma 450 minutos. Los dos ya juegan con regularidad, aunque como llegaron después de la fecha 14 no entran en la comparación de "antes y después" de los jugadores de arriba, porque no había un "antes" en este club contra el cual medirlos.
¿Y cómo se ve todo esto puesto al lado del resto de la liga? Ahí el dato defensivo se pone en perspectiva total: de los 16 equipos de Primera A, ninguno recibió menos goles que Concepción en la segunda rueda. El ataque, por su parte, no es el más prolífico (Universidad de Chile y Colo Colo van con 20 goles cada uno, Universidad Católica con 19), pero entre los 16 anota lo suficiente para meterse entre los mejores 4 del semestre por diferencia de gol (+9, detrás de Universidad Católica con +12, Colo Colo con +11 y empatado con Universidad de Chile en +9). Viniendo de ser el segundo peor registro de la liga en la primera rueda, no es un matiz menor.
Concepción es el punto que se despega más hacia abajo de toda la nube: lo defensivo ha sido su mayor fortaleza, siendo el mejor equipo en ese aspecto entre los 16 del torneo en esta segunda rueda, no una racha local contra rivales flojos. En ofensiva, y aunque no compite con los tres grandes en volumen de gol, tampoco se queda atrás: su punto está más a la derecha que el de 10 de los otros 15 equipos (con Palestino empatado en la misma cantidad de goles).
Queda la pregunta de siempre con una racha de nueve partidos: cuánto de esto es sostenible y cuánto es una ventana particularmente buena del calendario. La primera duda es la del propio Araya: si puede mantener este nivel el resto del torneo, ahora como titular sin ninguna discusión detrás. La segunda es el ataque: si el bajón de las últimas fechas (apenas 3 goles entre F20 y F23) continuará su tendencia decreciente, o si simplemente es una racha de puntería que se va a normalizar para el otro lado.
En resumen
- Concepción pasó de una diferencia de gol de -10 en la primera rueda (14 fechas, 11 goles anotados y 21 recibidos) a +9 en la segunda (9 partidos, 14 anotados y solo 5 recibidos).
- El ataque casi duplicó su ritmo por partido (de 0,79 a 1,56 goles) y lo respalda el xG generado (14,08 en los mismos 9 partidos, casi igual a los goles reales).
- La defensa recibió menos goles (5) que xG en contra (7,70): no es solo suerte, está deteniendo más de lo que el modelo esperaba.
- Terminó la rotación de arqueros: Nicolás Araya es titular indiscutido desde la fecha 16 (9 partidos, 5 vallas invictas, 86,1% de atajadas), mientras César Dutra no volvió a sumar minutos.
- Los 3 defensores centrales del plantel aportaron 3 goles en la segunda rueda, y subieron también su volumen defensivo individual (Norman Rodríguez de 12,6 a 17,0 acciones+intercepciones por 90, Grillo de 14,9 a 17,6); el lateral Cáceres subió parecido en lo suyo, de 11,5 a 18,8.
- Jorge Henríquez (0,12 a 0,66 g+a/90) y Joaquín Larrivey, de 42 años (0,39 a 0,76 g+a/90), son los que más subieron su producción ofensiva con muestra sólida; el caso de Aldrix Jara (1,24 g+a/90) todavía es de solo 145 minutos.
- Con esos números, Concepción tiene la valla menos batida de toda la Primera A en la segunda rueda (5 goles recibidos, ninguno de los otros 15 equipos recibió menos) y se mete entre los 4 mejores por diferencia de gol del semestre (+9), viniendo de ser el segundo peor registro de la liga en la primera rueda (-10).